
Según el diario
El Universal, en México hay 4.5 milllones de PYMEs que contribuyen con el 40% del producto interno bruto. La mayoría de estas empresas son normalmente administradas, gestionadas y atendidas por la misma persona o, en el mejor caso, por los miembros de una familia.
De acuerdo a este mismo artículo, el 80% de este tipo de compañías desaparece antes de cumplir un año de vida. Esto es una cifra que pone los pelos de punta. El motivo principal: errores en la administración.
Ahora bien, si además de los problemas administrativos y de liquidez, le agregamos el tema de los trámites legales y regulaciones a cumplir, también le agregamos la falta de cultura informática que existe entre la mayoría de los administradores de PYMEs, pues me parece un milagro o el fruto de mucho esfuerzo (o un gran talento) que estas compañías sigan vivas.
Para mi fortuna (o mi desgracia), desde que era joven siempre tuve claro cual sería la forma de ganarme la vida. Cuando cumplí 15 años mi padre me regaló una Commodore VIC-20. Esto fue en 1983, así que ya se imaginarán que tipo de máquina era. Tenía la fabulosa cantidad de 5Kb (si dije kilo no megas) de RAM, de los cuales 1.5 Kb se chupaba el OS integrado que era basic. Les comento esto porque desde entonces, cuando los "grandes" me preguntaban ¿A qué te dedicarás Mauricio? Yo les decía que "computación por supuesto", y contestaban con su predecible frase: "Oh, la ciencia del futuro!". O sea, ¿cuál futuro? Sería futuro para México a lo mejor, para el resto del mundo era la actualidad y con los desarrollos tecnológicos en los últimos 20 años en materia de procesadores, costo, redes y dispositivos relacionados con la informática, es increíble concebir la vida de alguien que no esté relacionada con la tecnología de alguna manera.
Este asunto retro-reflexivo viene al caso porque en pleno año 2008, con el mundo inevitablemente globalizado donde vivimos, aún existen muchas empresas en Mexico que no tienen ni siquiera una pc con algún sistema que les ayude a trabajar en su operación. Yo me pregunto ¿qué posibilidades tenemos de competir contra el resto del mundo con esta realidad? Pues pocas, sinceramente.
Creo que los esfuerzos del gobierno (mínimos para mi gusto) no han conseguido influenciar la cultura mexicana. La mayoría de los empresarios de PYMEs piensan que si su negocio ha funcionado bien así, ¿para qué cambiar las cosas? Lo que no se dan cuenta es que nada es estático y si no nos reinventamos, difícilmente vamos a sobrevivir, especialmente en el mundo de los negocios. Aunque las cosas vayan bien, como esperan mejorar algo que de entrada no se está midiendo.
Por todos estos motivos, invito a cualquiera que maneje una empresa, de cualquier tamaño a modernizarse, más bien a actualizarse y adquirir un software que al menos:
1. Permita automatizar su operación para no perder tiempo en "talacha"
2. Le permita tomar decisiones correctas para conseguir los objetivos de su empresa
En el punto 1, existen varias opciones en el mercado mexicano. La primera por su participación de mercado es
SAE de Aspel. Se trata de un sistema administrativo muy elemental pero simple de usar. Su costo anda alrededor de $1,000/mes en un esquema de renta y $10,000 un solo pago si se adquiere la licencia.
Otra interesante opción que conozco es
AdminPaq de la compañía Computación en Acción. Este producto me parece más completo y robusto, pero tiene el inconveniente de ser menos popular que su competidor directo. Su costo es un poco más elevado, pero se paga por lo que se obtiene.
Hay por supuesto otros productos en el mercado, pero no me atrevo a opinar al respecto. De cualquier forma, al adquirir un producto de este tipo solamente estamos solucionando el punto 1, es decir, automatizar la operación. A cambio de invertir una cierta suma de dinero, tiempo para capturar y la curva de aprendizaje tendremos un grado de automatización de la administración. Al menos las cuentas saldrán correctamente y si se invierte un poco más, incluso podremos integrar la contabilidad de una forma más o menos sencilla (COI para Aspel y Conpac para Computación en Acción). Solo hay que adquirir los paquetes necesarios que ya vienen preparados con interfases entre ambos.
Ok, ya tenemos un sistema administrativo, contable o ambos. Gracias a él podemos saber las ventas por cliente, por producto, cómo andan nuestros inventarios, conocer el costo de ciertos productos y poco más. Pero el punto 2, ¿Qué pasa con él? ¿Qué utilidad tangible tiene para el negocio capturar todo si no se puede explotar esta información? Aunque estos sistemas administrativos o contables hacen un esfuerzo por resolver respuestas más estratégicas, la verdad es que no es lo suyo y simplemente lo implementan de una forma pobre y escueta.
No es suficiente saber cuanto se le debe a un proveedor o el volumen de ventas para tomar decisiones. Esto no es explotación de información, es únicamente registro. ¿Dondé están los análisis de tendencia de liquidez? ¿Donde está el desplazamiento y rotación de inventario por líneas de producto? ¿Comó se puede analizar con este software hacia donde va la empresa? Pues simplemente no se puede, al menos no por sí mismo. Es necesario echar mano de herramientas mas poderosas que ayuden a resolver este paradigma. Estas herramientas se llaman Business Intelligence (sus siglas BI) y son muy potentes pero simplemente por su naturaleza, costo y complejidad de instalación no están al alcance de muchas empresas medianas. Menos aún de las pequeñas.
La empresa para la que trabajo y soy socio activo, está enfocada en el negocio del BI y nuestra misión es entregar información valiosa para la toma de decisiones. Esto sí tiene un valor agregado y un ROI (retorno de inversión) muy rápido, es decir, la adquisición de nuestra tecnología se paga sola en muy poco tiempo. El costo es sumamente atractivo y se implementa en horas, no en días ni menos aún en meses.
Si usted es empresario y ya posee alguna herramienta para el registro de su operación, lo invito visite
nuestro blog o bien,
nuestra página en donde le explicaremos con gusto esta opción que lo volverá más competitivo y finalmente, le hará ganar más dinero.